6 de marzo de 2013

Los tres mundos del Estado del bienestar - Esping-Andersen

El tipo de Estado del bienestar en el que nos encontremos definirá los apoyos con el que dicho Estado contará en los momentos difíciles. 

Esping-Andersen. 1993. "Los tres mundos del Estado del bienestar". Edicions Alfons el Magnànim-IVEI.Valencia. 1ª Ed. Original 1990.

 

En esta obra, Esping-Andersen trata de plantear de nuevo el Estado del bienestar sobre la base de lo que los propios miembros de dicho estado consideran importante de él.

En general, el objetivo del Estado de bienestar es tratar de desmercantilizar a las personas. Esto, en la práctica significa hacer que los individuos sean menos dependientes del mercado, otorgándoles una seguridad que la competitividad del mercado no hace posible.

Por eso, muchos sociólogos consideran que el Estado del bienestar es la contraparte necesaria al capitalismo. Por un lado, el capitalismo fomenta la competitividad y la creatividad, mientras que por el otro el Estado de bienestar nos ofrece las seguridades necesarias para desarrollarnos como seres humanos más allá del ámbito económico.

Una de las contribuciones más importantes del libro de Esping-Andersen es su clasificación o categorización de las distintas formas existentes de Estado del bienestar. En concreto el autor distingue tres tipos:

El liberal,  en el que los subsidios sólo deben ir a los más necesitados y se consideran vergonzantes.

El corporativista, en el que la Iglesia tiene una gran influencia y por tanto se defiende la importancia de la familia y, en definitiva, el sector privado sobre la del Estado de tal forma que este último sólo tiene que intervenir cuando el primero falla.

El socialdemócrata, que promueve una intervención del Estado mucho mayor en la que se debe buscar la igualdad en los más altos estándares posibles. 

En consecuencia, en cada tipo de Estado del bienestar éste tiene ciertas clases sociales más propensas a defenderlo (aquellas que a su vez el propio Estado defiende). En el caso liberal, las clases medias y altas no tienen motivaciones para ver la utilidad del Estado del bienestar ya que en raras ocasiones el Estado les aportará algo. Por el contrario en el modelo socialdemócrata las clases medias y altas verán más fácilmente los servicios y protecciones que les aporta el Estado del bienestar.

De esta forma la concepción que se tenga del propio Estado de bienestar influirá irremediablemente en las posibildiades de subsistencia del mismo en los momentos de crisis.

Esta obra se está convirtiendo en un clásico para los sociólogos. Los modos de los estados de bienestar actuales están cambiando mucho, pero el análisis de Espong-Andersen todavía es relevante y puede dar un buen punto de partida para reflexionar.

 

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